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22/8/16

La Divina Xanada; Canto IV


--INMUNDICIA-- 
 
Atravesando aquél inhóspito 
camino, hallamos un desfiladero.
Al fondo se vislumbraba un embudo,

un enorme túnel de metal oxidado,
que conducía a lo desconocido.
"¡Conozco este sitio!" Afirmó Angelu.

"¡Es la puerta a mi círculo! ¡Os va a encantar!"
"Ahora que lo pienso" Continuó GADA
"Nunca nos has dicho a qué círculo pertenecías"

Preguntó pues el caballero a cuál
creíamos que era. Nos encajaba
en el de la ira, aunque también

presentaba su carácter otros
pecados como gula, herejía,
pereza, avaricia y sobre todo locura.

"Es difícil de decir" siguió la secretaria,
"No tienes un pecado predominante,
abusas de todos un poco por igual".

"Exacto, os doy la bienvenida pues
al círculo de la inmundicia, donde
caen los inmundos humanos que en vida

cometieron en sus más o en sus menos
todos los pecados posibles" dijo.
"No es el círculo más popular,

de hecho está en el culo del mundo,
pero es un sitio la mar de acogedor".
Dicho esto, nos lanzó al vacío, y caímos.

Como siguiendo un satánico tobogán,
nos deslizamos hasta salir a lo alto
de aquél círculo infernal.

Nuestra primera bienvenida fue
un hostión de varios metros de altura,
continuado por sobrevivir a un interminable

océano de neumáticos en llamas.
El aire aquí se veía corrompido
y asediado por el tóxico humo de los neumáticos,

mezclado con el hedor del óxido,
descomposición y residuos nucleares.
Tan abyecto e infecto dióxido poblaba

este círculo, que respirar imposible era,
y nuestro cuerpo quedó paralizado.
Mr. Angelu nos sacó a rastras de la llamarada,

sólo para hallar un infecto islote.
Estériles sus suelos, y rodeado por
ríos de ácido y deshechos, los cuerpos

de aquellos que vivieron la vida a tope
se apilaban en montañas en este
vertedero satánico, como muertos en vida,

incapaces de moverse pero completamente
conscientes, descomponiéndose a merced 
de las alimañas que habitaban el páramo.

Entre toneladas de chatarra y cosas en llamas,
los demonios de este círculo, todos
moscas, ratas, buitres de leproso aspecto

y demás alimañas que parecían de otro mundo,
disfrutaban del festín de pecadores,
todos ellos con cierto aire de elegancia,

luciendo al menos un sombrero cada uno.
Angelu nos transfirió su energía diabólica.
Pudimos movernos entonces, y fuimos

testigos de su verdadero aspecto. 
Con sus patas retorcidas y peludas,
dos pares de brazos y escuálido torso.

De su espalda salían cuatro alas de insecto,
sus bigotes eran ahora unas potentes tenazas,
sus gafas unos enormes ojos negros

y su pelo miles de ciempiés que se retorcían
y meneaban sin parar. Todo ello le hacía ver
más como una diabólica cucaracha que

como el refinado humanoide de siempre.
Corrió entonces uno de aquellos seres
al interior de una chabola hecha de

deshechos, donde avisó a alguien
"¡Jefa, Mr. Angelu ha vuelto!" dijo,
y respondió entonces la misteriosa figura

"¡Cojonudo, ya me moría de ganas por
romperle el culo!" Salió entonces de allí
un personaje peculiar. Vestida

con restos de cuero, chatarra y huesos humanos,
una diablo antropomórfica y pálida.
Su punzante peinado de acero

se veía resaltado por sus músculos. 
Su mirada era lunática y despiadada,
o al menos eso supusimos, pues

sus ojos se ocultaban tras unas redondas
gafas de soldador. Una imagen
propia de Mad Max la que lucía,

acompañada por su impredecible carácter,
recibió a Mr. Angelu con un strapon oxidado
y una cañería convertida ahora en una enorme maza.

"¡Ya era hora, pedazo de mierda!
¡Hace siglos que te ordené limpiar las letrinas!"
Continuó a nuestro aterrado líder

"¡Lo siento muchísimo, jefa Kuzu!
Es que con el rollo del destierro no he..."
"¡Silencio, escoria!" Le interrumpió

"¡Ya sabes lo que le pasa a quienes
desobedecen mis designios!"
Y dicho esto le arrastró al interior

del refugio acompañada por sus
gritos pidiendo clemencia, dejándonos
tirados allí. Nos habló entonces

uno de los extraños insectos.
"¿Humanos vivos aquí? Y yo que creí
haberlo visto todo en esta vida".

"¿Quién era esa? ¿Qué le va a hacer
al patán al que llamamos jefe?"
Le preguntó Haru, con intriga.

"¿No conocen a la jefa? ¿De qué
caverna acaban de salir? Su nombre es
Kuzu Fuckstroyer, reina de la destrucción 

y líder de estas nuestras tierras.
En cuanto al castigo por osar abandonar
nuestro círculo, creo que al bueno

de Mr. Angelu le espera una sesión
de indescriptibles torturas culminada
con una forzada colonoscopia.

No sé si me siguen" culminó,
a lo que todos asentimos traumatizados.
"Siempre he sabido que ese...

rudo carácter suyo le metería en problemas"
Prosiguió "Pero ¿dónde están mis modales?
Acompañadme, huéspedes míos,

os mostraré los alrededores".
Nos condujo entonces por todo
el círculo, mostrándonos los indecibles

horrores que allí moraban entre
colinas de toneles en llamas
y calderas gigantes oxidadas.


--INMUNDICIA (II)--

Se presentó nuestro guía como
Sir Vergelu, quien nos contó
sobre la historia del olvidado círculo

en el que los más inmundos
yacen impotentes lentamente
devorados por los gusanos y parásitos.

Nos contó también cómo Kuzu
escogía aleatoriamente víctimas
tanto humanas como demoníacas

para hacerles todo tipo de perrerías.
Interesante, cuanto menos, las calderas
que daban fuerza a los otros círculos

utilizando almas humanas como combustible.
Terminó la visita, y removiéndonos
los distintos parásitos que constantemente

trepaban por nuestras piernas,
nos condujeron a nuestros aposentos;
unos camastros de pinchos oxidados.

Avanzó la noche, o así lo intuímos
pues aquí abajo nunca se sabe
qué hora es por esa densa niebla de polución,

y Haru, por una vez preocupado,
salió a buscar a nuestro jefe.
Se introdujo pues en la choza aquella,

y sorteando a la suprema jefa,
encontró a un demacrado Mr. Angelu
atado a una camilla de tortura.

Raudo decidió desatarle, mas
el ruido de los grilletes despertó
a la bestia, quien arremetió contra ellos.

Haru trató de combatirla mientras pudo,
pero fue destrozado por las púas de acero
que formaban su cresta de punkarra,

las cuales salieron de su cráneo
como una vil imitación de los
tentáculos del Dr. Octopus.

"¿A dónde te crees que vas?" dijo entonces
a nuestro protagonista que intentaba huir.
"Sé que Lucifer te está buscando.

Si te entrego, seguro que me voy a forrar.
Total, si algo no te sirve, mejor venderlo"
Finalizó la frase modificando

las fibras que conformaban su cuerpo,
y al igual que Mr. Angelu, fue capaz
de transformarse en una gigantesca bestia.

El caballero, que no tenía oportunidad
contra aquello, salió por patas, siendo
perseguido por la mole y los rayos

que disparaba por el ojo de su frente.
Llegó el jefe a los camastros,
y alterado nos advirtió a todos

"¡¡CORRED, INSENSATOS!!" y así lo hicimos.
Preguntó Orgem por Haru, a lo que
Angelu respondió "¡Ya lo resucitaré luego!"

El caballero sacó fuerzas de flaqueza
y en el Gran Angelu se transformó al fin.
Amarrados a su chepa, voló, 

y nosotros con él, y Kuzu lo mandó todo a la puta.
Logramos al fin atravesar el túnel
y dejar aquél maldito círculo en paz.

Pero Kuzu no se rendiría,
pues su sed de violencia gratuita
sólo era superada por su avaricia.

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